Hogueras
El fuego de tus manos,
quemando mis curvas
El frío de tus ojos
helando mi mirada
La humedad de tus labios
rozándome la boca
Y un abismo profundo,
separándonos
distanciándonos
Haciendo de nosotros
dos completos extraños
Sin valla, donde vaya
Entre el tiempo que transcurre lento,
y lo que sentías,
no hubo espacio posible.
Sólo vos supiste
de aquella que era
que venía, irrumpía en tu vida
Y se iba.
La línea que formé
para defenderme, supiste
Vencer, saltar, derribar
Sin tiempo, ni premura
Sin prisa ni urgencia.
Yo viviendo una vida,
sin notar tu presencia.
Y Ahora, te hiciste carne
Sangre, Vida
lugar, espacio
materia
y finalmente
irrumpiste en la mía
Un-te-amo
Decírtelo,
y no mentirte
no engañarte
Y evitarlo
te heló la sangre.
Perdóname,
No me enseñaron
No aprendí
a callar
a no decir
a mentir
a engañar
He acabado
con tu pobre existencia:
Con mi error,
mis sentimientos,
con mis palabras.
Sólo siendo sincera.
Hombres Histéricos, mujeres Definidas
Ya sé, lloverán miles de mails y denuncias masculinas, con sólo leer el título. Y está bien, la réplica enriquece y estimula, como dice mi amigo Miguel. A mí particularmente me hace pensar y rever mis propias conclusiones. De esto largo sabrá Lucas, que es quien más de una vez, se sienta, me mira, me escucha y con el tono de voz más inocente me lanza la peor de las sentencias. A las que declaro, me he denominado casi siempre "culpable".
Los hombres están histéricos. Por ahora lo planteo en términos afirmativos, aseverándolo.
Han devenido en seres sin decisión suficiente para sostener lo que provocan o alimentan.
Ciclotímicos e inestables. No sueltan, pero tampoco sostienen.
El que hoy te quiere, mañana estará confundido.
El que se moría por llevarte a la cama, no avanza por miedo. Aún me pregunto ¿miedo a qué? A lastimarte, a enamorarse, a que le gustes demasiado, a que te confundas, y e te ce, e te ce.
El que hoy te ama, mañana te querrá mucho, pero te pedirá ir más despacio ¿qué cuernos es ese invento de ir más despacio? ¿a dónde, hacia qué?¿quién lleva un velocímetro?
El que venía impulsando una posible relación, caerá en el letargo
El que te llamaba todos los días, de pronto olvidará tu teléfono, el cual no sonará más.
El que hasta ayer moría por verte, hoy mira para otro lado.
Y así las cosas están dadas. Y una, se queda como si hubiera perdido un capítulo de la serie.
Lo cierto es que los hombres no se deciden, y se transforman para nuestros ojos en pseudos falsos profetas. Dicen pero no hacen. Hacen, pero se retraen.
Y las mujeres, caemos en la desilusión y frustración, del otro lado.
Intentamos entenderlos y adaptarnos. Cargamos con culpas y malos entendidos sobre nuestras conciencias y espaldas. Nos volvemos adictas a intentar decifrar mensajes de texto rebuscados, porque nunca llaman para decir esas cosas que consideramos importantes, y esperamos nos digan, lo que ni ellos saben.
Les estamos pidiendo demasiado, porque a lo mejor esperamos demasiado, y eso es culpa nuestra.
¿Será que los hombres están faltos de compromiso para lo que dicen?
¿Será que pensaron después de hablar? ¿o habrán pensado que en realidad, a las palabras se las lleva el viento, y el "delete"?
Las mujeres nos agarramos de lo que dicen porque poco es lo que hacen. Su decir, no va con su hacer. Y entonces media palabra tiene más peso que mil silencios.
Así estamos, esclavas de lo que dicen, prisioneras de lo que no hacen. Perdidas. Desorientadas.
Las mujeres hemos aprendido a vivir el momento, a decir lo que pensamos y a sentir lo que hacemos.
A lo mejor nos hemos decidido dejar a un lado nuestro costado histérico y el miedo al que dirán, y nos lanzamos a pasar "un buen rato" o "toda la vida" ¿quién lo sabrá?
Será el tiempo en que ellos anden indecisos y nosotras absolutamente decididas a gozar
Y habrá que buscar el que mejor se adapte a las exigencias, sin esperar nada.
Como dice Bucay en uno de sus libros, si así lo hacemos, tendremos asegurada la felicidad.
Porque cuanto menos esperás, lo que te llegue será mucho más.
Síndrome Peter Pan II
¿Tenés dentro un Peter Pan?
Edad madura, mente joven
• Peter posee el deseo interno de ser cuidado, que sus demandas sean satisfechas, y da por sentado que los demás se encargarán de todo eso. Se sorprende y se enfada si no es así. Además considera que sus necesidades son apremiantes, que no se pueden postergar.
• No cree que tenga la obligación de contribuir a amar, dar o hacer. Más bien su inquietud se concreta en recibir, pedir y criticar.
• No está hecho para la vida adulta. No puede cumplir promesas, mantener un trabajo, una pareja, una casa, porque no se puede comprometer. Nada puede obstaculizar su libertad.
• Cambia constantemente de pareja, prefiriéndolas más jóvenes. Así es más fácil mantenerse lejos de los compromisos serios.
• Las necesidades básicas de Peter suelen ser cubiertas por otra persona, alguien que le gusta cuidarlo. Aunque esa otra persona sienta un cierto malestar por el abuso, no hace nada al respecto, para no provocar conflictos a Peter.
• No se responsabiliza de sus emociones, siempre cree que el otro es el responsable de sus sinsabores y contrariedades.
• Está centrado en sí mismo, sus disgustos, su rabia, su desaliento, su estrés, su trabajo excesivo.
• Lleva una vida más propia de un joven estudiante, entusiasta, entregado a una aparente alegría, que se acerca a las mujeres de forma inconstante
• El papel de la persona que cuida a Peter puede estar encarnado por una madre, una hermana, un padre o una esposa, la colega de trabajo que sustituye a la madre.
Parecería que el único compromiso que asume Peter Pan es evitar todo el tiempo el compromiso
Detrás de todo Peter Pan hay una Wendy
Y yo digo ¿por qué una Wendy? ¿Por qué no una Campanita?
Parece que el psicólogo Dan Kiley, que definió el 'Síndrome de Peter Pan', utilizó también el término de 'Síndrome de Wendy' para describir a las mujeres que actúan como madres con su pareja, o con la gente más cercana. Wendy es aquella mujer que se encuentra detrás de un Peter Pan. Para que exista un Peter Pan siempre tiene que haber alguien que asuma y se encargue de lo que este sujeto no hace. Wendy toma todas las decisiones y asume las responsabilidades de su pareja, justificando su informalidad ante los demás.
A falta de una ruta psicológica, yo digo que si hay un Peter también hay una Campanita, pudiendo además haber una Wendy. Campanita vendría a ser la confidente del sujeto "peter", quien lo encubre, lo justifica, lo acompaña y a la que no le molesta, sino todo lo contrario, que el hombre siga siendo un niño. Campanita ama a Peter tal cual es, es más, desea mantenerlo lejos de toda Wendy que quiera acercarse. Campanita quiere jugar y divertirse con Peter, lo acepta, y de él está enamorada. Será porque ella misma es una niña en espíritu.
Objeciones conducentes
Pero en realidad ¿A quiénes molestan los Peter Pan?
Desde nuestra humilde apreciación, que haya "peterpanes" no debería molestarle a nadie. Digamos que a nadie que no supiera exactamente con quién está. Si prima la honestidad, Peter no debiera de cosechar enemigos. No habría Capitanes Hook que quisieran terminar con él.
Tal vez puede molestarles a aquellos que deseando ser como él, no han podido. Esconden los deseos de volar libremente de aventura en aventura, y reprimen sus instintos de niño, de adolescente, de solterón y aventurero. No por convicción sino por condicionamientos. Los sociales, los familiares, mandatos impuestos aceptados como correctos, como moralmente ideales. En lenguaje simple y vulgar, por pura envidia.
Un Peter Pan sincero con los demás, no hace más que dejar que lo elijan o no. Si el sujeto que padece el "síndrome" es sincero consigo mismo y se acepta como tal, y además le da el cuero para ser sincero con su entorno y sus relaciones, nadie puede venir a recriminarle nada. Nadie puede acusarlo. Porque él avisó. Por lo tanto, en este punto, si media sinceridad por parte del "peterpan" no habrá mujeres, amigos ni familiares que puedan enojarse con él. Ser "peterpan sincero" tampoco puede dañar a nadie. Y a quien no le guste, es libre de dar media vuelta, e irse.
En definitiva, y con todas las letras ¿está mal manifestar abiertamente no querer asumir compromisos? Alguien dijo alguna vez:
"es de sabios decir esta no es mi batalla por lo tanto me repliego"
Cuántos muertos quedarían en el camino por asumir una batalla en pos de conformar a unos cuantos que miran, que juzgan, que critican, con la critica ácida e inconducente, pero que cuando están a solas, se sienten liberados y añoran ser un peter pan más.
Cuántos "responsables" asumieron compromisos que no supieron sostener en el tiempo y que luego dejan el tendal de fracasos no resueltos y lo que es peor, de hijos desparramados por doquier, negocios quebrados , relaciones a medias , estudios no completados, casas a medio construir etc etc.
¿Qué tiene de malo tener a una campanita al lado, que lo ama y lo acepta tal cual es?
Libre albedrio, reza la biblia. El único fiscal y juez, gracias a Dios (valga la redundancia) está en un plano superior.
Ulpiano, el jurista romano, decía no dañar a nadie, vivir honestamente y dar a cada uno lo suyo… Entonces, dejad que los peters panes vuelen alegremente por ahí en tanto no se conviertan en dráculas o vampiros, que te sorben la sangre, la alegría y las esperanza.
Nuestro voto entonces, va a los peter panes no dañosos, honestos y que enfrentan querer ser exactamente como son, con buenas intenciones y sin necesidad de obtener, mediante el engaño, la satisfacción de sus propios deseos.
Síndrome Peter Pan I (y las ganas de Luis de escribir)
Hace algunas entradas, me encargué de describirme como la mezcla entre Campanita y Betty Boop. Comentarios de todo tipo llegaron a mi casilla. Pero lo más interesante y gracioso fue que a raíz de lo escrito surgió una broma generalizada, con mi amigo Luis. Se empeñó ferviente y constantemente en pedirme que escribiera sobre Peter Pan. Y no como ícono de las películas infantiles, sino como síndrome o personalidad que viene afectando a hombres de este nuevo siglo. A la rueda de pedidos se sumó Guillermo, que seguramente aportará la parte psicológica que yo no tengo.
Haciendo justicia a todo este movimiento de ideas, decidí armar un grupo de trabajo, y hacer esta entrada/aporte en conjunto con ellos. Así que por primera vez, escribiremos en este blog, Luis, Guillermo y yo. Espero les guste. Nosotros nos divertimos muchísimo haciéndolo. Ahí va…
Síndrome Peter Pan
Hablemos con sinceridad. ¿A quién no le apasionó la historia de Peter Pan, ese personaje muy conocido en la literatura infantil y del cine? Es cierto que pocos han leído el cuento original, del autor J.M. Barry. Yo lo hice hace ya bastantes años, en el idioma original, y créanme que el cuento cautivó mis sentidos. Tuve la ventaja (o no) de que los escenarios aparecían ante mis ojos de manera instantánea por haber visto la película, pero lo más interesante fue redescubrir la historia completa, sin la adaptación del largometraje de por medio.
Como les decía, fue Walt Disney quien se encargó de llevarlo a la pantalla grande, como un joven que viste ropas, que podrían ser calificadas de poco masculinas. Detalle poco importante si realmente corremos el detalle a un margen, y nos concentramos en la narración que cautiva, y el mundo que el protagonista encierra. Hurgando un poco más, hemos descubierto, para nuestro asombro, de que los psicólogos toman a esta historia como ejemplo para tratar una especie o tipo de rechazo emocional.
El psiquiatra Eric Berne utilizó, en 1966, a Peter Pan para ilustrar el niño o niña que todos/as llevamos dentro, que está centrado en las propias demandas y necesidades.
El psicólogo norteamericano Dan Kiley escribió, en 1983, un libro sobre el síndrome Peter Pan aplicado a hombres y mujeres que 'no quieren crecer'. El problema, indica, surge con la negación de superar esta etapa y resistirse a afrontar responsabilidades de la vida adulta. Sería, por simplificar la explicación, como tener un cuerpo de hombre o mujer con mentalidad de niño o niña.
Por suerte para muchos, actualmente este síndrome no se considera una psicopatología, ya que la Organización Mundial de la Salud no lo ha reconocido como un trastorno psicológico. A pesar de ello los psicólogos, y nosotros creemos que en la realidad, cada vez son más las personas adultas que, presentan comportamientos propios de inmadurez emocional, son incapaces de crecer y asumir las responsabilidades de la vida adulta e incluso se visten y se divierten como adolescentes, pese a superar la treintena de edad.
Este síndrome, o síntoma no es exclusivo de los hombres, aunque se sostiene que predomina entre los del sexo masculino. Pero metiéndonos un poco más en tema, e intentando arrojar luz a los especímenes humanos que son catalogados de "peterpanes", podríamos decir que las características de éstos básicamente son: la incapacidad del sujeto de asumir responsabilidades, comprometerse o mantener su palabra, la excesiva preocupación por su aspecto físico y su bienestar personal. Se habla en psicología de que esto encubriría un grado de inseguridad en uno mismo, a pesar de que no lo demuestre y pueda parecer lo contrario. No sé si en este último punto estoy demasiado de acuerdo. Pero ya conocen el mundo de los psicólogos, la inseguridad de uno mismo reina en todas las llamadas "patologías o síndromes".
Preferimos dejar este punto a un lado, ya que bastante tenemos con las inseguridades de toda índole que el hombre enfrenta para sí profundizar los otros rasgos característicos de lo que nos ocupa.
Básicamente, son egocéntricos, solteros y exitosos en lo profesional, pero rechazan asumir responsabilidades como la paternidad. Son niños grandes; "solterones" (en boca de las abuelas) que evitan cualquier tipo de compromiso. Tienen más de 30 años y un ritmo de vida propio de un joven estudiante. El cambio de hábitos sociales, los ha transformado. Sufren un complicado salto a la madurez, sintiéndose atrapados en la "dulce tentación" de vivir siempre jóvenes. Con lo que ello conlleva y engloba.
Peter Pan, vive en la tierra de "Nunca Jamás". Un mundo donde el tiempo no pasa y sólo son admitidos los niños. Junto a su inseparable Wendy, juegan a ser la pareja paternal de los "niños perdidos", pero Peter no soporta la prueba y se alivia cuando aquella le confirma que los niños perdidos no son sus hijos, ni él su padre. Linda metáfora. Quien no quiere renunciar a ser hijo para empezar a ser padre.
El héroe volador de Barrie describe un rasgo fundamental del desarrollo de cualquier ser humano: enfrentar la crisis de crecimiento o vivir refugiado en la fantasía, la atemporalidad. Yo creo que uno debe crecer sin perder de vista al niño que llevamos dentro, no en su rasgo de no aceptar las responsabilidades sino en la inocencia y frescura que llevan dentro los niños. En no perder las ganas de jugar por momentos, de no ser tan serios y tan cerrados, sino en el poder estar abiertos a las nuevas cosas que la vida nos puede acercar.
Mi boca
Séllala al vacío
Silénciala con tu mirada fría,
esquiva
Tápala con una mano
un dedo
un gesto
Ahógala con un beso
Corre,
antes que sea tarde
antes que escuches
lo que no debes
lo que no quieres
lo que no entiendes
Sin Demora
De haberlo sabido
hubiera corrido antes
sin demora,
hasta tus brazos
No hubiera esperado
El momento oportuno
El maquillaje correcto
La ropa adecuada
El horario ajustado
Hubiera sido la primera
Y última en llegar a vos
sin demora.
Abrazarte,
Besarte, dulcemente los labios
Volver a mirarte
Oler tu perfume
Sentir tu camisa sobre mi cuerpo
Tus manos, y las mías.
Nada hubiera impedido
Perderme en tus ojos
brillantes, sinceros
sonreírte
Y volverte a besar
Un espejo donde mirarme
Los espejos nos devuelven esa mirada de nosotros que resulta imposible sin la existencia de ellos.
Sin espejos, tenemos a quienes nos miran, nos entienden y nos devuelven, una mirada diferente, de nosotros mismo. Una diferente acertada mirada.
Acá el espejo de mí, en palabras de Guillermo, en su blog.
Un honor...
martes 5 de agosto de 2008
Para "la vida en letras" de Laura Nardi
Laura, colega y amiga eterna, mami de Elías, tiene el encanto de ser una mujer – niña.
Y de niña a mujer camina por la calle, indiferente a las miradas, de mujer, el cuerpo, de niña , el alma.
Tu cara de muñeca, tu cuerpo de primavera, descubre el amor en tu corazón por vez primera.Todo es maravilloso, todo alegría, ignorando los otoños que han de pasar por tu vida. Sueñas con tu chico amado, el que nunca de dejará, quien te promete amor eterno y eterna felicidad. Pero de repente, casi sin querer, se marcha aquella niña, nace la mujer.
La vida es más monótona, se recorta la ilusión, los sueños ya no son reales y se endurece el corazón.
Escucha niña, cuando te alaben llamándote bella, o te humillen llamándote fea, no escuches a nadie. Sólo quieren encerrarte en el espejo de una soledad diferente. Tú debes vivir, no debes agradar, la belleza está en la vida.
Cuando te lean Caperucita Roja, te quieren mostrar el miedo de escoger por tí misma el camino. Estáte atenta, niña, los verdaderos lobos son todos aquellos que matarán tu libertad.
Cuando te lean Blanca Nieves es para convertirte en sirvienta, aunque sea de un hombre tonto y enano. Rebélate, niña, es humillante servir si no es un gesto recíproco.
Cuando te lean la Bella durmiente te estarán inyectando un potente veneno para frenar tus ideas, así, cuando seas mayor, un hombre sin muchos problemas será dueño de tu cerebro. No te duermas, niña !! Tu inteligencia les da miedo, por eso te llaman tonta.
Pero, cuando te dicen que eres inteligente, no te fíes demasiado, niña, quieren quizás intentar que aceptes sus posturas interesadas.
Cuando te dicen que eres dulce y buena, ponte en guardia, quieren decir que te tienen en el bolsillo y controlan los latidos de tu corazón. ¿Eres dulce o te han domesticado ?
Cuando te dicen que eres pulida y ordenada, pobre niña, estas ya enmohecida, han hecho de tí una estatuita que no se ensucia porque no se mueve.
Cuando te enseñan a vivir triste, prueba la locura, niña. El dolor es una realidad que se debe afrontar cuando se presenta, no un valor sobre el cual edificar la vida. Sobre nuestras rentas infelices demasiados hombres han vivido.
La felicidad es el mayor desafío. ¿Quién cree ya que es una utopía?
Publicado por guillermo en 7:48
Definitely, Maybe (Definitivamente, Tal Vez)
Las letras y la Obsesión
Polillas
Hace ya un tiempo, mi amiga Verónica Ruscio, planteó en mi mente un interrogante interesante. E inquietante.