Cosas que cuestan

Aquellas cosas que cuestan. No hablo de dinero, de plata, del metal precioso. Hablo de las que a uno le cuestan, le dan trabajo. El sentarse con uno mismo, plantearse los temas que le molestan, aquellos que duelen. Hablo de las mías, y los invito a que las vean, a lo mejor las compartimos, tal vez también quieran y se animen a contarlas ustedes.

A mi me resulta cómodo, pero sobre todo útil, escribirlas, verlas, palparlas. De esa forma siento de alguna manera que las dejo encerradas en un cuaderno, y muchas veces (por no decir siempre) dejan en ese momento de costarme, molestarme, y hasta dolerme.

Cosas que cuestan... a ver?... Creo que cuesta deshacerse del pasado en ciertos momentos... cuando uno se sienta a pensar, solo con sus pensamientos o sus sentimientos... sobre todo si lo que revive son sentimientos que fueron fuertes y arraigados. Lucas, mi eterno amor de la vida, siempre hace incapié en esa difícil habilidad, que tengo, de borrar lo que me dolió o me duele. La crítica es coherente (como siempre, su cabeza funciona mejor que la mía) Uno aprende, pero de lo que aprendió no puede, ni debe olvidarse. En realidad, como poder, uno siempre puede, pero digamos que no es lo aconsejable.

Cuál es el problema entonces? Que cuando borro, literalmente, BORRO.

Porque cuando borro, todo se me va de la cabeza, puff! desaparece todo... LO BUENO Y LO MALO... con lo que cuando me pregunta algo, si lo borré.. automáticamente le contesto: sabés que? no me acuerdo de nada de eso... y sin faltar a la verdad.. me quedo en blanco.

Así que cuando tengo que por alguna circunstancia, volver a reincidir en algo del pasado que elegí borrar... me cuesta todo más.

Me cuesta recordar, porque tengo que volver al momento, y con eso volver a sentir. Aquello que ya no me despertaba ni el más mínimo sentimiento, vuelve (o no) como una ola gigante. A veces solo consigo sentir una gran confusión, otras veces vuelven a nacer nuevas inseguridades; otras veces simplemente se me plantean nuevas dudas. Otras siento nuevos o viejos miedos. Debiera de aplicar la MEMORIA SELECTIVA. Es decir elegir qué olvidar. Y eso es lo que me cuesta: elegir del pasado doloroso, complicado, o simplemente pasado no deseado, qué olvidar sin renegar de él.

Después de todo, aquello fue lo que me condujo hasta este presente que hoy vivo. (y que Amo)

Así, termino por darte la razón, adorado e inteligente ser, que me hacés pensar (y te digo que detesto que lo hagas!) Recordar de lo que uno aprendió, quitando las emociones negativas, es lo saludablemente bueno. Cómo me cuesta!
Les dejo un fragmento del libro "El camino de la autodependencia" de Jorge Bucay, transcripto en este link: Autodependencia

1 comentario:

  1. Lo que no nos mata es lo que nos hace fuertes... ¿no? Y, en definitiva, Lauri, creo que es el dolor lo que más nos enseña de la vida.

    Un besote.

    Vero

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