Intenso
chocolate
licor
Intensos
que rememoran
al hombre
que me despabila
que me endulza
que me embriaga
que intensamente, saboreo.
Pintame
No importó
si eras para mi
en esta vida
en aquella
o en una realidad paralela
No importó
que ese día
caminara con alguien más
No importó
lo mucho que resististe
ni lo mucho que lo pensaste
ni cuanto intentaste
no hablarme
No importa qué excusa busqué
para volver a acercarme
ni qué pensabas vos
mientras dormías
cuando yo te esperaba
No importó que quisiste negarme tu amor
ni que yo intenté convencerte
de que nunca tendrías el mio
no importó que tu corazón no estuviera
en el lugar indicado
a la hora indicada
mirándome
ni que mi corazón te saltara
frente a tus ojos
por momentos ciegos
Al Amor no le importó
ni tu esfuerzo
ni el mio
por negarnos
En cambio,
nació donde había piedras
creció donde no había agua
y salió a la luz donde no había sol
Nos eligió
y transformo
tus no me importa
en lo unico que Te importa
y lo que Me importa
Vos y Yo
Nuestro Amor
AbsteMio
Tumbero
Fuera de Moda
He recibido muchísimos comentarios a la entrada Hombres Histéricos, Mujeres Definidas. Lo cual debo confesar, me asombró y me conmovió.
Demasiadas mujeres distanciándose de hombres histéricos, intentando hacerlo, intentando evitarlos, intentando sortearlos cual obstáculos en el camino. Y en el intento todas aunadas, pero solas desconocidas en el día a día. Y en la lucha desesperada, buscando a otras, pares, iguales padeciendo lo mismo.
Evidentemente tenemos la necesidad de buscar a alguien, que esté pasando por lo mismo, porque creo, sospecho, que las mujeres aprendemos de la experiencia, pero muchas veces de la ajena. Necesitamos compartir lo que nos pasa con otra, que pasó por lo mismo, aquella que ya vió la luz, y golpeó. Nos atrevemos a dar la patada que voltea el tablero, cuando vemos las piezas de ajedrez de la otra, desparramadas en el suelo. Entonces, juntamos coraje y entendemos que se puede. Y no sólo que se puede, sino que además debemos. Por nuestra salud, vio?
En eso, creo que vamos en desventaja. Sería fabuloso, simplemente compartir lo que nos sucedió para evaluar el abanico de posibilidades, para que no nos vuelva a pasar. Aprender de lo que sucedió, para que no nos suceda nuevamente, y evitar que se haga carne, antes de que sea tarde.
Decididamente, nos deberíamos decidir a aprender. La experiencia (ajena o propia) nos estimula, nos impulsa y nos define. Y sobre todo, nos enseña. Aprendamos.
Aprendamos a decir "de esta agua, no has de beber" antes de encontrarnos en el Titanic, porque hombres histérios, están ya fuera de moda.
Ajenos que conmueven
Saber que quienes me leen se sienten identificados, las más de las veces me ha llenado de regocijo. Y saber que encuentran un lugar ajeno donde pueden dejar volar sus sentimientos, con "alas prestadas" es uno de los sentimientos que más me llenan como relatora de hechos. Relatar cosas que les pueden estar pasando a cualquiera de ustedes y que me respondan, ya sea con un mail o un comentario, o un mensaje de texto, es sencillamente la exquisitez de mis ideas que van y vienen mientras cocino, camino o canto bajo la ducha (Ya sé que vas a decirme vos, si vos, que yo no canto sino más bien relato).
Decía, despertar sentimientos en todos los que leen, fue una de las metas cuando me propuse empezar a publicar. Pero ustedes, lectores fieles y hambrientos, superaron mis expectativas.
El ida y vuelta entre esta humilde relatora de hechos, y ustedes lectores de peripecias ajenas, se ha transformado en un lugar donde todos pueden sentir, y exponer lo que sienten.
Eso tiene el valor agregado más grande que pudiera imaginar.
Por eso decidí compartir con ustedes, lo que todos podemos hacer: Contar historias. Esta la ha escrito mi amigo Miguel.
Simplemente Pasaste
Largo pasillo con un grupo humano
Tertulia vacía, verbo pagano
En un instante, ella apareció
Y todo lo demás no existió
Apuró su paso,
imponente y sencilla
El mágico negro y blanco de su atuendo
parecía tallado en su grácil cuerpo
De blanco y negro en ella
nada,
Todo color, arco iris y brillo.
Pura luz que ilumina
Un viejo corazón de alegría.
¿Sos de otro? no importa
En este viejo corazón
siempre serás mía
Las respuestas a tus preguntas
Llevo unos días que siento que estoy en una cinta del gimnasio, corriendo. Que el día no me alcanza para nada, y sin embargo hice de todo. Que si llego en horario a buscar a mi hijo al jardín, no llego a hacer la clase de gimnasia que había planificado hacer. Y viceversa.
En una palabra me siento desorganizada, atolondrada, impedida de armar un horario y cumplirlo. Colmada de dudas. Y yo me pregunto ¿por qué dudo tanto?
Entonces de repente siento como si estuviera todo el tiempo "tapando agujeros" y para colmo de males, los agujeros que parecían de un queso gruyere, resultaron ser grandes como el sol. Hagan la prueba, tapen el sol con el pulgar. Seguramente van a lograrlo desde alguna perspectiva, pero finalmente no van a llegar a abarcar ni medio centímetro.
Corría y no paraba. No sabía hacia donde ni para qué. Es así que como yo no paraba un minuto, me vino la carta documento del cielo. Pellizcón de ciático y a la lona. Laura paró. Habrán dicho, "nena o parás vos, o te paramos nosotros". ¡Qué cosa! ¿No?
Ya sé, hubiera sido mucho más sensato de mi parte haberme dado cuenta que estaba absolutamente desequilibrada, que el cuerpo iba a pasarme la factura, y que de una u otra forma tenía que parar. Parar y mirarme. –"Bueno, ¿a quién le gusta mirarse?"- Contestó veloz como un rayo mi yo defensivo y atolondrado. Tomarse el tiempo en silencio y quietud y hacer la mirada introspectiva para volver a arrancar mejor", dije queriendo safar de mi misma. Si son jueces implacables como lo soy yo, conmigo misma, de seguro a muy pocos. Igualmente no es excusa, ni apropiada ni aplicable.
Así entendí que mejor que recibir el palazo en la rueda para parar, es poner punto muerto y frenar. Pensar, meditar, escucharse, hacerse tiempo para estar con uno mismo y modificar todo lo que no nos hace bien. Y no porque los demás lo digan, no porque nos hayan dicho que algo no es como creemos, sino porque es lo que necesitamos y lo sentimos dentro nuestro.
El otro día me sorprendió una frase en un libro: "Si tenés una pregunta, es porque tenés la respuesta dentro".
Créanme. Busquen y sépanse escuchar, ver, leer, sentir: Si tienen una pregunta rondándolos es porque la respuesta está justo dentro ustedes. En ningún otro lugar.
Y ahora los dejo, espero que pensando, porque por lo menos yo, tengo como mil preguntas para responderme.
Hombres Histéricos, mujeres Definidas
Ya sé, lloverán miles de mails y denuncias masculinas, con sólo leer el título. Y está bien, la réplica enriquece y estimula, como dice mi amigo Miguel. A mí particularmente me hace pensar y rever mis propias conclusiones. De esto largo sabrá Lucas, que es quien más de una vez, se sienta, me mira, me escucha y con el tono de voz más inocente me lanza la peor de las sentencias. A las que declaro, me he denominado casi siempre "culpable".
Los hombres están histéricos. Por ahora lo planteo en términos afirmativos, aseverándolo.
Han devenido en seres sin decisión suficiente para sostener lo que provocan o alimentan.
Ciclotímicos e inestables. No sueltan, pero tampoco sostienen.
El que hoy te quiere, mañana estará confundido.
El que se moría por llevarte a la cama, no avanza por miedo. Aún me pregunto ¿miedo a qué? A lastimarte, a enamorarse, a que le gustes demasiado, a que te confundas, y e te ce, e te ce.
El que hoy te ama, mañana te querrá mucho, pero te pedirá ir más despacio ¿qué cuernos es ese invento de ir más despacio? ¿a dónde, hacia qué?¿quién lleva un velocímetro?
El que venía impulsando una posible relación, caerá en el letargo
El que te llamaba todos los días, de pronto olvidará tu teléfono, el cual no sonará más.
El que hasta ayer moría por verte, hoy mira para otro lado.
Y así las cosas están dadas. Y una, se queda como si hubiera perdido un capítulo de la serie.
Lo cierto es que los hombres no se deciden, y se transforman para nuestros ojos en pseudos falsos profetas. Dicen pero no hacen. Hacen, pero se retraen.
Y las mujeres, caemos en la desilusión y frustración, del otro lado.
Intentamos entenderlos y adaptarnos. Cargamos con culpas y malos entendidos sobre nuestras conciencias y espaldas. Nos volvemos adictas a intentar decifrar mensajes de texto rebuscados, porque nunca llaman para decir esas cosas que consideramos importantes, y esperamos nos digan, lo que ni ellos saben.
Les estamos pidiendo demasiado, porque a lo mejor esperamos demasiado, y eso es culpa nuestra.
¿Será que los hombres están faltos de compromiso para lo que dicen?
¿Será que pensaron después de hablar? ¿o habrán pensado que en realidad, a las palabras se las lleva el viento, y el "delete"?
Las mujeres nos agarramos de lo que dicen porque poco es lo que hacen. Su decir, no va con su hacer. Y entonces media palabra tiene más peso que mil silencios.
Así estamos, esclavas de lo que dicen, prisioneras de lo que no hacen. Perdidas. Desorientadas.
Las mujeres hemos aprendido a vivir el momento, a decir lo que pensamos y a sentir lo que hacemos.
A lo mejor nos hemos decidido dejar a un lado nuestro costado histérico y el miedo al que dirán, y nos lanzamos a pasar "un buen rato" o "toda la vida" ¿quién lo sabrá?
Será el tiempo en que ellos anden indecisos y nosotras absolutamente decididas a gozar
Y habrá que buscar el que mejor se adapte a las exigencias, sin esperar nada.
Como dice Bucay en uno de sus libros, si así lo hacemos, tendremos asegurada la felicidad.
Porque cuanto menos esperás, lo que te llegue será mucho más.
Definitely, Maybe (Definitivamente, Tal Vez)
Hombres, mal necesario. ¿O necesariamente un mal?
Me río de la frase. Hoy día la estoy escuchando muy a menudo. Las mujeres están hartas de las características del espécimen: Hombre. Llegué a escuchar entre risas a una amiga decir que está considerando seriamente, hacerse lesbiana. Muchas risas de por medio, y siempre en tono bromezco. Pero en la reunión creo que más de una se quedó pensándolo. ¿Le irá mejor con una congénere? Lo cierto es que esta nota, es un llamado a la solidaridad. Estimados caballeros, hombres de todas las edades, por favor, PONGANSE LAS PILAS.Danza con los Miedos
Entre la disimilitud de mis lecturas, logré romper varios esquemas de arrastre, viejos arquetipos y posturas, que entendí no me llevaban a ningún lugar. O peor. Me llevaban justo a donde no quería ir. Pero sigo sin llegar a terminar de entender la organización del ejército alemán por ejemplo. Lo que sí logré con las políticas de defensa fue recordar que moría de ganas de estudiar italiano. De una buena vez y en serio. Varios intentos fallidos en el pasado me alcanzaron para saber que realmente me gusta el idioma, y que la sangre tira (o la lengua sanguínea). Y porque con mi "yo responsable" no puedo lidiar. Ser ciudadana italiana y "gatear" el idioma se me hace casi insostenible.
Voraz por aprenderlo averigüé cuándo, donde y cuanto. Aún en espera, los cursos "nuevos" no comienzan hasta agosto. Claro, empezaron en marzo como todos los cursos en este país. Pero tengo mis esperanzas en agosto, que empiezan los "intensivos y acelerados". Iremos por ellos, yo y mi otra yo, la responsable. Con el libro verde pasé una semana completa elaborando miedos. Hasta ponerlo acá, paraliza. Se preguntarán ¿cómo puedo saltar de una a otra sin respiro? ¿o cómo puedo poner, esto que pongo, sin preámbulos, prefacios o introducciones? Simple, diría Libertad amiga de Mafalda. Exactamente así me sucedió.
Esta semana abracé a cada uno de los miedos que reconocí en mi. Uno a uno los fui identificando. Con miedo, valga la redundancia, a que de sólo nombrarlos y "verlos" los atrajera. Convencida de la frase que se repite una y otra vez en el libro "si sucede, conviene" me lancé en mis adentros. Nadé, buceé y los encontré. Y esta vez, no los enfrenté. Había algo en esa frase de "enfrentar a tus miedos" que no me cerraba. Así que en vez de enfrentarlos, los abracé. Pobrecitos, tan necesitados de amor. Tan necesitados de contención, tan necesitados de mi. Ahí estaban. Me acerqué a cada uno de ellos con sigilo. Hablamos, y los comprendí. Los abracé, los contuve, me contuvieron y finalmente los despedí. Y los vi marcharse. Tal vez entendiendo esto de que como vos o como yo, ellos tienen necesidades, y esas necesidades pasan por demostraciones de amor, iguales a nosotros por fin vivamos más llenos de amor y menos de miedos o temores.
Y dejame que te diga, no descubrí el petróleo ¡eh! Es simple: si son una parte nuestra, y nosotros necesitamos amor y demostraciones de amor, seguramente ellos necesitaban lo mismo. Fue una especie de espejo que pude ponerles/me.
Por eso propongo campaña: "Abrace a sus miedos".
Slogan: "Un abrazo con amor, a su miedo enemigo, salvará de la angustia y el desatino, a todo argentino" Los extranjeros, que se arreglen. Entendí que si yo hago mi parte, lo que sea que suceda luego, convendrá. Porque "lo que sucede, conviene". Y no importa si podés entenderlo en el mientras tanto, importa que convenga. Creeme.
En fin… abracé con amor sincero a miedos viejos, de midiana edad y jóvenes miedos. Los últimos fueron los primero y más presurosos por partir. No envejecer juntando pensamientos oscuros y pesimistas, les emocionaba. Los más viejos hicieron todo a regañadientes, preguntaron más de una vez "pero si no es así?" "pero si te equivocás" "pero si estabas mejor y más alerta con nosotros". Cuando los seguía abrazando, con más intensidad (no en el apretón sino en intensidad de amor) terminaron por torcer el brazo, y partieron casi contentos. Los de mediana edad, no entendieron. No sabían cómo tomarlo, ni siquiera si tomarlo o no. Entendieron finalmente, un poco por ver a los jóvenes que corrían en dirección opuesta y otro poco por los viejos, que habían bajado sus defensas. Entonces también se fueron. Y quedé yo, habiendo recuperado energía malgastada hasta entonces. Plena de ganas de dibujar corazones rojos y rosas, y de bailar riéndome a carcajada suelta. Absolutamente liberada.
Puse música en mi ipod a volumen indecente y bailé. De emoción, de alegría. Recuperé cierta magia perdida, la sonrisa y la fe. Fe en que todo es para bien, y que todo llega. Caminé alegremente por la calle, con mi música. Iba cantando y bailando. Y pensé únicamente en mis amados seres. En los amados seres de mi vida, e imaginariamente bailé también con ellos. Love is everywhere, como dice la canción. Por eso, sean amorosos con sus miedos y verán como desaparecen. Denles un poco de lo que ustedes mismos necesitan, y fundamentalmente "déjenlos ir", porque "Love is all you need".
Y si me permiten, les dejo la letra y el video (en un link abajo) de una linda canción de amor, que personalmente le dedico a mi "Everything":
Everything (Michael Buble)
You're a falling star, You're the get away car.
You're the line in the sand when I go too far. You're the swimming pool, on an August day.
And you're the perfect thing to say. And you play it coy, but it's kinda cute.
Ah, When you smile at me you know exactly what you do.
Baby don't pretend, that you don't know it's true.
Cause you can see it when I look at you.
[Chorus:] And in this crazy life, and through these crazy times
It's you, it's you, You make me sing.
You're every line, you're every word, you're everything.
You're a carousel, you're a wishing well,
And you light me up, when you ring my bell.
You're a mystery, you're from outer space,
You're every minute of my everyday.
And I can't believe, uh that I'm your man, And I get to kiss you baby just because I can.
Whatever comes our way, ah we'll see it through, And you know that's what our love can do.
[Chorus:] And in this crazy life, and through these crazy times
It's you, it's you, You make me sing
You're every line, you're every word, you're everything.
[Chorus:] And in this crazy life, and through these crazy times
It's you, it's you, You make me sing. You're every line,
you're every word, you're everything. You're every song, and I sing along.
'Cause you're my everything. Yeah, yeah
Link a la canción: http://www.youtube.com/watch?v=SPUJIbXN0WY
Para mi, lentes color Amor
La nostalgia, que no se vaya

Lucas me dice que me agarró la nostalgia. Posiblemente tenga razón. Ando con los recuerdos a flor de piel. Digo ando, porque camino con los recuerdos, paso largos ratos en silencio, pensando y recordando. Funciono con lo que la vida me ofrece. Y los disparadores surgen de maneras místicas e ineludibles. Probablemente, la mudanza de mis viejos casi inminente, debió de haber movido ciertas capas de mi, que estaban acomodadas a tener siempre a mano, un lugar donde volver y llenarme de lo que fui.
¡Atenti!, no comparto la idea de "todo tiempo pasado fue mejor". Aunque Murphy conmigo se haría un festín. Mi presente es justo como tiene que ser; me regala muchas más sonrisas, y me llena de los besos húmedos de mi hijo, mezcla de dulce de leche, mocos, baba, y galletitas con jugo de manzana. Y el que diga que un beso así, es un asco, no sabe de lo que se pierde.
Mi presente tiene todo cuanto amo: un marido que se preocupa por nosotros (por nuestro hijo y por mi), el que llega de una gira agotadora, cansado y se le dibuja una enorme sonrisa cuando nos ve a Elías y a mi, tirados en el sillón y nos saluda con un -"¡Hola mis amores!"- y el que a pesar de todos mis enrollos humanos, me mira a los ojos y me dice -Te Amo- como vez primera. Un hijo que es el Rey León, cabeza dura, con unas ganas enormes de ser y que todos lo vean; dispuesto a trepar por los escalones de la vida, sin miedos a la vista. Mis padres, mi hermana y mi sobrina, mis tíos y primos, mi abuela del alma.
Con lo cual insisto, mi presente, ese que construyo cada día, y al que vivo, es inmejorable. Aún cuando tenga sus altibajos, es inmejorable.
Pero… siempre hay un pero. Estoy nostálgica, melancólica, llamativamente silenciosa; meditabunda. Nostálgica. Y parece además, que todo se ciñera en círculo, como cumpliendo ciclos.
Cuando mis viejos comenzaron con los preparativos de la próxima mudanza, volví a tener en mis manos, los diarios que escribí, hace varios años. El más antiguo data de 1986, y yo simplemente contaba 11 años. Escribía. Ya lo hacía desde entonces. Tonteras de la edad: Me gusta fulano, sultano me dijo si quería ser su novia. Mi amiga fulanita se puso de novia con menganito. Broncas del colegio, partidos de hockey con resultados y goleadoras. Las cosas que hacía y vivía. Y releerlo me dio ternura. Y vergüenza. Como si volviera a tener esos 11 años y volviera a encontrarme con la hoja en blanco, a punto de escribir. ¿Habré pensado, qué pasaría si mis padres lo leyeran?
Hay agendas/diarios de ahí en adelante, hasta mis 18 o por ahí. Es increíble lo que uno no recuerda y sin embargo el legado de la pluma y la palabra, queda inmóvil, estático y presente. Como si nada del tiempo y las circunstancias de la vida, hubieran pasado sobre ellos.
Hay papeles de golosinas pegados, que ya no existen. Tarjetas de lugares a los que iba a bailar, que se han transformado en bailantas o supermercados. Dibujos de personajes que ya no se editan, como Ziggy y otros que han resurgido, como Snoopy, Kitty y demás. Hay frases poéticas y profundas tales como: "Roses are red, violets are blue, and honey is sweet just like you".
Y si. Uno creía más en la inocencia que llevaba adentro, innata. Uno podía pintar de colores los días, tener broncas y pesadillas, y alegrías, y enjuagarlas todas juntas en un lavarropas que no desteñía.
Al unísono de toda esta revolución, apareció Leandro, un compañero de ruta de mis 13 años. Mi primer novio. Que me encontró, porque seguramente las casualidades no existen. Nos reencontramos, simbólicamente, casi veinte años después que nos separáramos definitivamente, para tomar rumbos disímiles y lejanos. Y fue ahora, justamente ahora, con mi nostalgia a cuestas.
Y en el fondo, no tan profundo, esta nostalgia que me invade, me gusta. En el fondo digo, porque no es superficial. Esta reminiscencia hacia la que fui, hizo que afirme más a la que soy. He aprendido a redescubrir cosas que había olvidado por la rutina, por tenerlas frente a los ojos, por tomarlas como cotidianas y normales.
Con mi nostalgia, el brillo vuelve a resurgir en pequeñas cosas, en guiños escondidos y hasta un poco empolvados. He sacudido telarañas. He rejuvenecido. Me he vuelto a sentir como en "ese momento", pero ahora. Y este volver a redescubrir me ha hecho volver a aprender que no tenemos que olvidarnos de mirar siempre con esos ojos "de primera vez".
El diccionario de la RAE nos dice que Nostalgia es la "tristeza melancólica originada por el recuerdo de una dicha perdida". Yo doy gracias que a las dichas aún no las había perdido. Simplemente me las había olvidado. Y si gracias a la nostalgia, las reencontré, VOTO PORQUE LA NOSTALGIA SIEMPRE ESTÉ.
Una buena sacudida al que somos, por parte de quien fuimos, no nos viene nada mal.
Y ahora me voy a escuchar un tango de Pugliese, tal y como me gustaba hacerlo con Lucas. A oscuras, en silencio, disfrutando de cada acorde, mirándonos a los ojos, haciendo el amor.
La ilustración es de Aitana Carrasco Inglés. Gran dibujante y cuentista. Pueden ver su blog, en el link de las cosas que leo.
Porque no piso mi pasado
Hace unos días me encontré un mail de mi hermana en la bandeja de entrada. Era un reenvío con el asunto "Holasssss2". Raro, pensé para mí, mientras pensaba que era uno de esos mails cadena que van y vienen de una casilla a otra. Restándole importancia, leí todos los demás mails. 64 para ser exacta. Cuando volví al de mi hermana, no entendía nada. Leo el mail, que claramente era para ella. Un chico le escribía, le contaba de su vida, y le decía –"pero claro!, si eras una nena la última vez que te vi"-
No logrando entender porqué mi hermana me lo había enviado, se me ocurre leer la dirección del remitente de un corto pero afectuoso mail. El apellido lo conocía, pero no podía ser la persona que yo creía. 18 años atrás conocí a una persona con ese apellido, que formó parte de mi vida. 18 años atrás.
Le escribí yo misma un mail breve, contándole de mi sorpresa de haberlo encontrado. En realidad de mi sorpresa a que me buscara, después de tantos años; después de cómo terminaron las cosas; después de tanta vida separándonos.
Pronto encontré su respuesta en la bandeja de entrada. Había leído el blog, y estaba admirado. Y asombrado. Tenía razones, nunca supo que me gustaba escribir ni que lo hacía a escondidas aún cuando él ya me conocía. Éramos jóvenes, inexpertos, inmaduros y adolescentes. Yo apenas estrenaba mis 13 y él sus 18. Y ahora 20 años nos pasaron.
Intercambio de mails mediante, risas y pedidos de disculpas, aparece en medio de un mail de él, una línea que me provoca: "…bueno, pero eso es pasado…" y aunque la oración quedaba ahí, yo leí "pasado pisado". Y me molestó. Yo lo noté, me molestó y ahí comenzó un diálogo conmigo misma.
Pasado. Me suena a olvido, a pisado, a no volverás, a por esa senda no caminarás. Y para mi pasado en particular, me resisto a pisarlo. Tiene el típico cartelito "No pisar el Pasado" como los que ponen en las plazas para no pisar el césped.
A las cosas lindas de mi pasado, las que añoro por quererlas, por haberme dibujado sonrisas, a las escenas que les tengo cariño, no las dejo en el "pasado". Las conjugo con los "aba" pero no las abandono en el "pasado pisado". Me niego a abandonarlas en una línea imaginaria de tiempo, allá atrás y a lo lejos. Fueron, eso lo tengo claro. Sucedieron en un tiempo anterior. Es decir de última, son algo que sucedió antes. Pero no son "pasado".
Diferente es lo que me pasa con algunas cosas particulares que me pasaron antes, en un tiempo anterior. Esas cosas particulares, ciertos hechos, ciertas circunstancias de la vida, a esas sí, les digo "pasado pisado" y por las dudas las cubro con un manto de amnesia selectiva y subjetiva.
Así fue como reflexionando, llegué a la conclusión de que en mi vida hay dos tipos de "pasados" que guardan en sí mismos su razón de ser.
Tengo un pasado que es pisado, con las pocas cosas olvidables de mi vida. Y tengo un pasado que simplemente ha sucedido antes, al que no llamo siquiera pasado. A éste último me remonto cotidianamente, lo reviso, aprendo, lo revivo y vuelvo a hacerlo un poco carne, para no olvidarme, ni olvidármelo.
A este, vuelvo con la convicción de que sucedió y sucede, porque forma parte de la que soy. Ese tiempo de antes, me recuerda felices momentos, amargos momentos, y de los mas o menos. Y así y todo son los momentos que he aprendido a querer, tal cual son.
Al "pasado pisado" lo dejo a un costado. Sirvió para aprender por donde mis pies no volverán a correr.
No sé cómo será tu pasado, si pisado, o simple hecho acaecido en un tiempo anterior. Sí sé, que a todos mal que nos pese (o pise) el pasado nos puede venir a buscar. Habrá que ver si estamos preparados para mirarlo a la cara, y sonreírle.
Negado
El árbol que planté
Crece alto
en el jardín
Verde, cálido, alto.
Mi hijo,
Crece feliz
en nuestro hogar
Sano, inteligente, feliz.
Y vos
Esquivo, altanero
Nunca llegás
Sembrar un árbol
Tener un hijo
Publicar un libro.
Recuerdos indelebles

Mi mamá se está por mudar de casa. Con todo lo que ello implica, es decir, embalaje de cosas, desorden, soltar otro tanto de las cosas que no entrarán en su nueva casa, abandonar el barrio, las paredes, la casa, ese lugar que era de uno.
Cuando yo me mudé, y dejé la casa de mis padres, no tuve tantos complejos ni cosas por elaborar, porque sabía que siempre podía volver. Las veces que quisiera, podía volver a mi cuarto, a mis "cosas", a los pasillos, a los ambientes y recordar cómodamente, tirada en el sillón mientras tomaba unos mates con mamá y mi hermana, mientras papi se hacía un té en la cocina. Y esa, de alguna manera seguía siendo mi casa. Lugar donde, con mi hermana, pasamos momentos interesantes, constructivos y que son definitivamente parte de nuestra historia común, compartida e individual.
Pero mi mamá ahora abandona las paredes que nos vieron crecer, que nos vieron llegar agotadas y embarradas de un partido de hockey. Las mismas paredes que cambiamos de color varias veces. Las mismas paredes que nos vieron estudiar, recibirnos y volver a empezar a estudiar de nuevo, para nuevamente recibirnos ya en nuestros campos profesionales. Las paredes de la cocina se habían transformado tantas veces en pizarras!
Lo cierto es que ayer, cuando fui hasta la casita de mis viejos, me agarró ese no sé que. Esa mezcla de alegría y de tristeza que no podía elaborar.
Con mi mezcla de sentimientos a cuestas, comenzamos a sacar cosas mías, que aún quedaban escondidas en un placard. Aparecieron mis primeras improvisaciones como aficionada a esto de escribir. Apenas tenía 10 años. Aparecieron recuerdos que había olvidado, y que agradecí a la que fui entonces, haberlos plasmado en hoja y papel.
Entonces sentí una emoción incontenible, y quise llorar. Quise llevarme como las hojas escritas, las cosas vividas en esa casa. Quise llenarme del Segundo C. Quise albergar en lo profundo de mi ser a todas las que fui ahí, a todos los que fueron.
En la casita crecimos, es donde tenemos las raíces más grandes y profundas que podemos tener como familia. Los hechos más significativos de las vidas de los cuatro, están arraigadas en las paredes.
Yo quiero escribirlos con marcador indeleble, para no olvidarlos jamás. Para tener la suficiente capacidad de no olvidarme de nada, para transmitirle a mi hijo ese amor por el Hogar.
Ahora la casa nueva de mis viejos, va a ser de ellos. Otras historias se escribirán en el alma de las paredes que la levantan. Ya no será la casa en la que viví con ellos, un poco mía. Ahora va a ser la casa de mis viejos, y probablemente (seguro!) de sus nietos.
El Segundo C en Banfield, donde se escucha el canto de los pájaros, donde hay callecitas de adoquín, donde conozco cada rincón, es un recuerdo indeleble.
El recuerdo de mi PRIMER HOGAR.
Iceberg

Aviso de Libertad
Cambio tranquila y parsimoniosa estadía, por un viaje por esta vida, un poco más agitado y adrenalinoso.
Cambio vanidad, por humildad.
Cambio lo material y denso por lo etéreo, lo ligero, lo sutil.
Cambio ropas sintéticas, por hilados de algodón, sin tinturas ni químicos.
Cambio tinturas, por canas demostrando experiencia y no años.
Cambio el acopio por la abundancia de calidad.
Cambio encierro por paisajes verdes, tardes rosas, amaneceres rojos.
Cambio kilómetros viajados, por todos los que me quedan por viajar.
Cambio mi vida, como la conozco,
Por una vida plena de libertad.
Vacío
me abandonó, se fue con otro, que me la robó.
Tal vez fueron más seductoras sus manos, sus huellas, sus metas.
Y entonces me encuentro seca, vacía, sin palabras.
Siento, pero no encuentro ¿dónde fueron mis bellas palabras?
No encuentro ni un remoto lugar en mí, que pueda traducir, dibujar,
y llevarme hasta donde quiero llegar.
Y me quedo en silencio, en mi inmenso vacío.
Tic Tac
El reloj suena fuertísimo
en el insondable silencio de la noche, a su ritmo y sin parar.
Todos duermen, y el cursor de mi pantalla
titila lento, triste, sin nada qué contar.
