Porque no piso mi pasado

Hace unos días me encontré un mail de mi hermana en la bandeja de entrada. Era un reenvío con el asunto "Holasssss2". Raro, pensé para mí, mientras pensaba que era uno de esos mails cadena que van y vienen de una casilla a otra. Restándole importancia, leí todos los demás mails. 64 para ser exacta. Cuando volví al de mi hermana, no entendía nada. Leo el mail, que claramente era para ella. Un chico le escribía, le contaba de su vida, y le decía –"pero claro!, si eras una nena la última vez que te vi"-

No logrando entender porqué mi hermana me lo había enviado, se me ocurre leer la dirección del remitente de un corto pero afectuoso mail. El apellido lo conocía, pero no podía ser la persona que yo creía. 18 años atrás conocí a una persona con ese apellido, que formó parte de mi vida. 18 años atrás.

Le escribí yo misma un mail breve, contándole de mi sorpresa de haberlo encontrado. En realidad de mi sorpresa a que me buscara, después de tantos años; después de cómo terminaron las cosas; después de tanta vida separándonos.

Pronto encontré su respuesta en la bandeja de entrada. Había leído el blog, y estaba admirado. Y asombrado. Tenía razones, nunca supo que me gustaba escribir ni que lo hacía a escondidas aún cuando él ya me conocía. Éramos jóvenes, inexpertos, inmaduros y adolescentes. Yo apenas estrenaba mis 13 y él sus 18. Y ahora 20 años nos pasaron.

Intercambio de mails mediante, risas y pedidos de disculpas, aparece en medio de un mail de él, una línea que me provoca: "…bueno, pero eso es pasado…" y aunque la oración quedaba ahí, yo leí "pasado pisado". Y me molestó. Yo lo noté, me molestó y ahí comenzó un diálogo conmigo misma.

Pasado. Me suena a olvido, a pisado, a no volverás, a por esa senda no caminarás. Y para mi pasado en particular, me resisto a pisarlo. Tiene el típico cartelito "No pisar el Pasado" como los que ponen en las plazas para no pisar el césped.

A las cosas lindas de mi pasado, las que añoro por quererlas, por haberme dibujado sonrisas, a las escenas que les tengo cariño, no las dejo en el "pasado". Las conjugo con los "aba" pero no las abandono en el "pasado pisado". Me niego a abandonarlas en una línea imaginaria de tiempo, allá atrás y a lo lejos. Fueron, eso lo tengo claro. Sucedieron en un tiempo anterior. Es decir de última, son algo que sucedió antes. Pero no son "pasado".

Diferente es lo que me pasa con algunas cosas particulares que me pasaron antes, en un tiempo anterior. Esas cosas particulares, ciertos hechos, ciertas circunstancias de la vida, a esas sí, les digo "pasado pisado" y por las dudas las cubro con un manto de amnesia selectiva y subjetiva.

Así fue como reflexionando, llegué a la conclusión de que en mi vida hay dos tipos de "pasados" que guardan en sí mismos su razón de ser.

Tengo un pasado que es pisado, con las pocas cosas olvidables de mi vida. Y tengo un pasado que simplemente ha sucedido antes, al que no llamo siquiera pasado. A éste último me remonto cotidianamente, lo reviso, aprendo, lo revivo y vuelvo a hacerlo un poco carne, para no olvidarme, ni olvidármelo.

A este, vuelvo con la convicción de que sucedió y sucede, porque forma parte de la que soy. Ese tiempo de antes, me recuerda felices momentos, amargos momentos, y de los mas o menos. Y así y todo son los momentos que he aprendido a querer, tal cual son.

Al "pasado pisado" lo dejo a un costado. Sirvió para aprender por donde mis pies no volverán a correr.

No sé cómo será tu pasado, si pisado, o simple hecho acaecido en un tiempo anterior. Sí sé, que a todos mal que nos pese (o pise) el pasado nos puede venir a buscar. Habrá que ver si estamos preparados para mirarlo a la cara, y sonreírle.

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