Síndrome Peter Pan I (y las ganas de Luis de escribir)

Hace algunas entradas, me encargué de describirme como la mezcla entre Campanita y Betty Boop. Comentarios de todo tipo llegaron a mi casilla. Pero lo más interesante y gracioso fue que a raíz de lo escrito surgió una broma generalizada, con mi amigo Luis. Se empeñó ferviente y constantemente en pedirme que escribiera sobre Peter Pan. Y no como ícono de las películas infantiles, sino como síndrome o personalidad que viene afectando a hombres de este nuevo siglo. A la rueda de pedidos se sumó Guillermo, que seguramente aportará la parte psicológica que yo no tengo.

Haciendo justicia a todo este movimiento de ideas, decidí armar un grupo de trabajo, y hacer esta entrada/aporte en conjunto con ellos. Así que por primera vez, escribiremos en este blog, Luis, Guillermo y yo. Espero les guste. Nosotros nos divertimos muchísimo haciéndolo. Ahí va…

Síndrome Peter Pan

Hablemos con sinceridad. ¿A quién no le apasionó la historia de Peter Pan, ese personaje muy conocido en la literatura infantil y del cine? Es cierto que pocos han leído el cuento original, del autor J.M. Barry. Yo lo hice hace ya bastantes años, en el idioma original, y créanme que el cuento cautivó mis sentidos. Tuve la ventaja (o no) de que los escenarios aparecían ante mis ojos de manera instantánea por haber visto la película, pero lo más interesante fue redescubrir la historia completa, sin la adaptación del largometraje de por medio.

Como les decía, fue Walt Disney quien se encargó de llevarlo a la pantalla grande, como un joven que viste ropas, que podrían ser calificadas de poco masculinas. Detalle poco importante si realmente corremos el detalle a un margen, y nos concentramos en la narración que cautiva, y el mundo que el protagonista encierra. Hurgando un poco más, hemos descubierto, para nuestro asombro, de que los psicólogos toman a esta historia como ejemplo para tratar una especie o tipo de rechazo emocional.

El psiquiatra Eric Berne utilizó, en 1966, a Peter Pan para ilustrar el niño o niña que todos/as llevamos dentro, que está centrado en las propias demandas y necesidades.

El psicólogo norteamericano Dan Kiley escribió, en 1983, un libro sobre el síndrome Peter Pan aplicado a hombres y mujeres que 'no quieren crecer'. El problema, indica, surge con la negación de superar esta etapa y resistirse a afrontar responsabilidades de la vida adulta. Sería, por simplificar la explicación, como tener un cuerpo de hombre o mujer con mentalidad de niño o niña.

Por suerte para muchos, actualmente este síndrome no se considera una psicopatología, ya que la Organización Mundial de la Salud no lo ha reconocido como un trastorno psicológico. A pesar de ello los psicólogos, y nosotros creemos que en la realidad, cada vez son más las personas adultas que, presentan comportamientos propios de inmadurez emocional, son incapaces de crecer y asumir las responsabilidades de la vida adulta e incluso se visten y se divierten como adolescentes, pese a superar la treintena de edad.

Este síndrome, o síntoma no es exclusivo de los hombres, aunque se sostiene que predomina entre los del sexo masculino. Pero metiéndonos un poco más en tema, e intentando arrojar luz a los especímenes humanos que son catalogados de "peterpanes", podríamos decir que las características de éstos básicamente son: la incapacidad del sujeto de asumir responsabilidades, comprometerse o mantener su palabra, la excesiva preocupación por su aspecto físico y su bienestar personal. Se habla en psicología de que esto encubriría un grado de inseguridad en uno mismo, a pesar de que no lo demuestre y pueda parecer lo contrario. No sé si en este último punto estoy demasiado de acuerdo. Pero ya conocen el mundo de los psicólogos, la inseguridad de uno mismo reina en todas las llamadas "patologías o síndromes".

Preferimos dejar este punto a un lado, ya que bastante tenemos con las inseguridades de toda índole que el hombre enfrenta para sí profundizar los otros rasgos característicos de lo que nos ocupa.

Básicamente, son egocéntricos, solteros y exitosos en lo profesional, pero rechazan asumir responsabilidades como la paternidad. Son niños grandes; "solterones" (en boca de las abuelas) que evitan cualquier tipo de compromiso. Tienen más de 30 años y un ritmo de vida propio de un joven estudiante. El cambio de hábitos sociales, los ha transformado. Sufren un complicado salto a la madurez, sintiéndose atrapados en la "dulce tentación" de vivir siempre jóvenes. Con lo que ello conlleva y engloba.

Peter Pan, vive en la tierra de "Nunca Jamás". Un mundo donde el tiempo no pasa y sólo son admitidos los niños. Junto a su inseparable Wendy, juegan a ser la pareja paternal de los "niños perdidos", pero Peter no soporta la prueba y se alivia cuando aquella le confirma que los niños perdidos no son sus hijos, ni él su padre. Linda metáfora. Quien no quiere renunciar a ser hijo para empezar a ser padre.

El héroe volador de Barrie describe un rasgo fundamental del desarrollo de cualquier ser humano: enfrentar la crisis de crecimiento o vivir refugiado en la fantasía, la atemporalidad. Yo creo que uno debe crecer sin perder de vista al niño que llevamos dentro, no en su rasgo de no aceptar las responsabilidades sino en la inocencia y frescura que llevan dentro los niños. En no perder las ganas de jugar por momentos, de no ser tan serios y tan cerrados, sino en el poder estar abiertos a las nuevas cosas que la vida nos puede acercar.

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