¡Te lo dije!

Necesito un plumero. Un plumero grande, para borrar como se dice comúnmente, de un plumerazo, eso de "te lo dije". Frase que te arrincona y te deja estático.

Dejemos que nuestra cabeza vuelva a cualquier situación, donde nos encontremos con el "te lo dije". Padres diciéndolo, tíos diciéndolo, novios diciéndolo. Busquen por donde sea. ¿no es odiosa?

Situación X, donde en una charla alguien te advierte sobre algo que va a suceder. Me pregunto, y les pregunto: ¿qué tiene, la bola de cristal? ¿Cómo puede ser que el otro, que ni siquiera está metido en problema en cuestión, sepa que algo va a suceder de determinada manera? Pues parece que el único que no lo ve, es uno mismo. Parece que el otro por el mismísimo hecho de no estar prácticamente involucrado, ve algo que nosotros no vemos. Entonces nos advierte, nos aconseja, nos muestra eso que no vemos. Cuestión, nosotros vemos otra cosa, y con lo que vemos nos mandamos a actuar, a decidir. Nos metemos de lleno en el Hacer. Y hacemos. ¡Vaya si hacemos! Pero, gran problema: Hacemos y nos sale todo al revés de lo que pensamos. Hacemos y terminamos hasta el cuello. Entonces llega la sentencia del otro, ese que parecía tener la bola de cristal: "Te lo dije".

Detesto ese "te lo dije". Pero lleva toda la razón del mundo. Me lo dijo. Y si me lo dijo, tiene razón en repetírmelo. Pero el problema es que suena a dedo acusador. Detesto los dedos acusadores. Además uno queda en evidencia para con uno mismo: Si me lo dijo, ¿por qué demonios no hice lo que me dijo? ¿Orgullo herido? Tal vez, y lo detesto.

Siguiente: "¿no te lo dije?". Ahí estamos sintiéndonos los últimos en saber de algo o de alguien. Todos están hablando de algo, que uno no entiende. Se rien, hacen comentarios, opinan. Y uno está ahí como mirando un partido de tenis, pero creyendo que es un deporte desconocido. Intenta pescar el hilo de la conversación. Trata de pensar qué parte se perdió, si se quedó dormido y no se dio cuenta. Si lo que están diciendo puede aplicarse a algo que conoce o sabe. Pero aún cuando pone todo su esfuerzo intelectual, todo su esfuerzo mental, no logra entender bocado. La conversación está sucediendo justo frente a sus narices. Es más, lo están haciendo partícipe de la conversación, pero no entiende ni jota. Intentando no quedar como idiota, pregunta tímidamente: "¿de qué estamos hablando?" sintiendo que esa misma pregunta vendrá con la respuesta de que uno no entiende nada, y que en definitiva Es un Idiota. Y llega la odiosa frase: "ah! ¿no te lo dije?". Uno no era idiota, sino que era "el último orejón del tarro", el último en enterarse. Uno no sabía, pero Uno siente que le titila un cartel luminoso en la frente que reza: "Tonto".

Otra. Momento en que uno reconoce haberse equivocado. ¡Con lo que cuesta! Pero ahí está uno, reconociendo que se equivocó. Planteando el porque de su error, de su desliz. Con el ánima por los suelos, y con el corazón abierto. Sincerándose. Y ahí está el otro que escucha, y que cuando uno termina de desnudar sus defectos, lanza: "si bueno, pero yo te lo dije, ¿o no?". Agua fría por doquier y uno empapado. Maltrecho y empapado. Desnudo y empapado con esa agua fría. ¿No entiende, que sé que me equivoqué? ¿Me tiene que volver a resaltar mi error? Una vez más, titila el cartel: Idiota. Más dedos. Que para esta altura ¡son tantos!

Ultima. Cuando es uno quien dice: "te lo dije". Cambia el ángulo, pero lo detesto tanto como del otro lado. A uno le sale sin pensarlo. Se le despierta esa especie de Juez que uno lleva adentro. Porque vos le avisaste. Porque vos lo viste y le avisaste para que no cayera en la trampa. Porque vos viste algo, que el otro no estaba viendo, y quisiste advertirle, quisiste ayudarlo, quisiste avisarle, quisiste marcarle. Y el otro hizo la vista gorda. El otro ¿dónde estaba cuando le hablaste? Pareciera que ni se molestó en escucharte, y se mandó. ¿Para qué me preguntó, si iba a hacer cualquier otra cosa, restándole entidad a lo que veías? Detesto decirle a otro: "te lo dije". Una porque le estoy marcando un error, y detesto andar remarcando errores. Otra porque el otro no me escuchó. (egocentrismo total, pero cierto)

Lo único cierto, es que cada cual hace lo que puede con lo que tiene, de la mejor manera que pueda.

Ahí está. TE LO DIJE.

1 comentario:

  1. Me hiciste divertir, Lechu. Me encantó tu post. Es verdad, el dedo acusador pasa todo el tiempo. Yo ODIO el te-lo-dije. Soy testaruda, y muchas veces tomo erróneamente los consejos como imposiciones, y soy de naturaleza desobediente :), entonces tengo el te-lo-dije asegurado.

    Besotes.

    Vero

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